Blog
LECCIÓN DE VIDA N.1: Primeras experiencias en el amor
Por: Ps.Sofia Rivaldo
El primer amor nunca se olvida. Es hermoso atesorar en la memoria recuerdos que han marcado tu vida positivamente, relaciones inocentes, muestras de cariño genuinas, besos nerviosos, sostener la mano de alguien por primera vez, y muchos otros momentos que jamás crees que puedan existir y que se construyen con otra persona que logras amar con cada parte de ti. Aprender a despedirte de tu primer amor, independientemente de las razones por las cuales termina esa relación es uno de los retos iniciales de la vida amorosa, es el primer intento por soltar a quien te permitió explorar por primera vez el mundo de las relaciones de pareja.
Ser joven, inocente, lleno de energía, te permite de alguna manera enfocarte más en el mundo que tienes delante de ti que en el mundo que queda detrás. Aunque genere dolor y tristeza alejarte de algo con lo que te has identificado mucho tiempo, la misma inexperiencia de la juventud te hace tomar decisiones impulsivas sin pensar mucho en las consecuencias futuras. Pero de eso se trata la vida, dejarte guiar por los caminos que te llevan tus decisiones sin resistir a lo que debe suceder.
En el primer amor y la primera ruptura, aprendemos a aceptar muchas veces lo que no está en nuestro control, pues cuando somos niños o adolescentes hay muchas decisiones que influyen directamente en nuestra vida, como cambiar de lugar de residencia, cambiar de escuela o estamos supeditados a la situación económica-social de nuestros padres. Soltar pareciera ser un poco más fácil que en etapas posteriores de nuestro desarrollo, por lo tanto, una parte de nuestro niño interior hay que conservarla con nosotros a lo largo de la vida, esa parte curiosa, desapegada, que se adapta mucho más fácil a los cambios.
Así, es posible darnos cuenta que la mente entre más se “contamina” con la imposición de creencias sociales, culturales, lo que se hereda familiarmente, entre otras influencias, se vuelve más rígida y genera una alta resistencia al cambio, pues nuestra mente es económica y busca transitar sobre lo conocido evitando crear nuevos caminos, por lo tanto, para los años en que somos adultos es más común empezar a transitar en zonas de “confort”, que nos atrapan y salir de estas se convierte en uno de los retos más importantes del desarrollo humano. Así, las relaciones amorosas se convierten en espejos de todo lo que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida y nos permiten ser conscientes de las herramientas y recursos que tenemos a disposición para enfrentar dificultades de pareja o incluso la misma ruptura de la relación.