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¿Cómo sobrevivir al contacto mínimo y no morir en el intento?
Aprendizajes de una ruptura amorosa cuando tienes hijos con tu ex, son compañeros de trabajo o son compañeros de estudio.
Por: Psicóloga Sofía Rivaldo
Los procesos de ruptura son dolorosos y difíciles de atravesar, pues nos vemos enfrentados a una pérdida, que significa replantear todos los planes de vida que teníamos hasta ese momento con esa persona. Sin embargo, el nivel de dificultad escala un poco más cuando tenemos 3 condiciones que nos impiden romper completamente el vínculo con esa persona para enfocarnos en nuestro proceso de sanación y son:
- Cuando hay hijos producto de esa relación.
- Cuando estudian en la misma institución educativa.
- Cuando trabajan en la misma empresa e incluso tienen línea directa de reporte en su área de trabajo.
Así, dichas condiciones hacen que no sea posible aplicar el contacto cero sino el llamado contacto mínimo. El contacto mínimo implica mantener un nivel de relacionamiento mínimo con la expareja, donde solo se comuniquen para lo justo y necesario. De esta manera, revisemos para que tipo de cosas debería tener comunicación con esa persona con quien ya no existe una relación de pareja:
En el caso de las parejas con hijos producto de la relación solo deben comunicarse teniendo en cuenta los Acuerdos de crianza de sus hijos: cuota alimentaria, régimen de visitas, custodia, fechas especiales, participación en eventos o reuniones y demás eventualidades que puedan influir en el adecuado desarrollo y formación de los niños. Adicionalmente, es fundamental que se les hable con claridad teniendo en cuenta la edad de los niños sobre lo que está ocurriendo en la relación de sus padres. Si son niños menores de 12 años, se recomienda decirles que sus padres ahora serán amigos y vivirán cada uno en un lugar diferente, pero ahora será una experiencia más emocionante pues tendrán dos espacios disponibles para compartir y disfrutar. Para esto, es fundamental que tanto el padre como la madre, dejen de lado los conflictos como pareja que generaron esa ruptura (incompatibilidad, infidelidad, discordias) pues la prioridad es el bienestar de los niños. Y para niños mayores de 12 años se les puede indicar que sus padres van a tomar caminos diferentes pero el amor que sienten por ellos y la incondicionalidad permanecerán. Hay que recordar que la relación de pareja es una cosa y la relación entre padres e hijos es otra, una no depende de la otra y tampoco debe influir una sobre la otra.
Las separaciones cuando hay hijos son retadoras, pero no imposibles de manejar, los padres deben tener la suficiente madurez emocional para priorizar a sus hijos, quienes no deben recibir el impacto de la separación. Si uno de los padres no desea cooperar, entonces es importante un acompañamiento psicológico y jurídico para que un ente mediador facilite los acuerdos.
Por otro lado, en el caso de quienes trabajan o estudian en el mismo lugar se recomienda que eviten coincidir en los mismos horarios, si esto no es posible entonces deben enfocarse en los mínimos de comunicación necesarios focalizados en la naturaleza de su trabajo o estudio. Sin embargo, en lo posible evitar encontrarse o tener comunicación sin haber sanado la relación de pareja.
Cabe resaltar que para las personas que trabajan en el mismo lugar y tienen línea de reporte directo, lo más ético es que alguno renuncie, pues a nivel de empresa hay conflicto de interés y se perderá la objetividad de su gestión.
Hacer el contacto mínimo es retador, pero es justo lo necesario para que al igual que en el contacto cero, se enfoquen en el proceso de sanación. En ninguno de los casos es sencillo, tal vez uno sea lo más retador que otro, pero cuando el amor propio es la fuerza que impulsa sanar y construir lo que mereces el único final que puede tener ese proceso es: la felicidad.