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LECCIÓN DE VIDA N.4: Entender el aprendizaje para no repetir patrones
Por: Ps.Sofia Rivaldo
Antes de darnos la oportunidad de tener una relación nueva después de tener una relación larga y conflictiva es importante saber qué tipo de relación tenemos con nosotros mismos, de esta manera, vamos a garantizarnos una toma de decisiones desde la coherencia y sobre todo desde el merecimiento. Muchas veces elegimos lo que ya conocemos, solo por miedo a la incertidumbre de no saber qué pasará con alguien nuevo.
La mente siempre nos llevará a transitar una y otra vez los mismos patrones y los caminos que ya conocemos por simple economía sin importar los riesgos que representa para nosotros esta decisión. Es recomendable pasar un tiempo a solas y asegurarnos que hemos aclarado completamente todo lo que ha sido nuestro pasado, sentimientos que hubieran podido reprimirse y algunos pensamientos/creencias que quedan acerca de quiénes somos después de esa relación. Cuando logramos conectar con nosotros desde la sanación, seremos capaces de conectar con otras personas y ofrecerles lo mejor de nosotros, antes no.
No es sano salir de una relación e inmediatamente estar en otra, eso habla mucho más del miedo a la soledad que de la certeza de tener una conexión profunda y desde la abundancia que se supone deberíamos ser. No es justo exponernos a la tensión emocional que genera no tener claridad de qué es lo que realmente se desea y tampoco es justo que otras personas apuesten a una relación desde el compromiso, llevándose una experiencia desagradable y dolorosa al no encontrar esa reciprocidad.
La soledad se convierte en la mejor aliada después de tener largas relaciones de pareja, pues permite conectar con la propia identidad y decantar los aprendizajes obtenidos de esa experiencia pasada. Es clave recordar que quien no aprende de su pasado está condenado a repetirlo una y otra vez, así que por esto se recomienda pasar un tiempo a solas para escucharnos, sentirnos y sobre todo hacer procesos de sanación de heridas emocionales que pudieron hacerse evidentes en la relación que se terminó.
Aprendemos en la experiencia, eso se valora, pero el maestro mientras no hemos sanado es el dolor, cosa que en muchas ocasiones es indeseable experimentar.